Analizamos el estado actual de necesidades para la educación médica a futuro en el Zulia y en Venezuela, de cara a las décadas venideras.

Viñeta

Una niña de 14 años ha notado que, luego de haberse desarrollado, sus senos no le han crecido tanto como los de sus compañeritas del liceo. Las juzga más atractivas que ella. Los muchachitos del salón, especialmente los mayores y más interesantes, encuentran mucho mas atractivas a estas otras jovencitas. Se siente insegura de sí misma y lleva una vida de pobre autoestima. La sociedad, desde muy pequeña, le ha reforzado la noción de que la felicidad se luce únicamente hacia lo exterior. No importa como te sientas por dentro sino como luces por fuera, parece ser la consigna. Cerca de cumplir sus 15 años de vida le pide a su papá no una fiesta de princesa, como se solía estilar en ataño. Tampoco un viaje para conocer al mundo, como lo hacían las más atrevidas en su tiempo. Mas bien le solicita de manera encarecida que le ayude a obtener unos senos más grandes. Unos senos de los que ella se sentiría segura, por supuesto. El padre, escandalizado, asume que su niña ha llegado a una edad donde contempla la idea de sexualizarse como algo aceptable. Alterado, le reclama a su señora por haber permitido semejante descuido durante el proceso de crianza. Le cuestiona acerca de la clase de amistades que su madre le habrá permitido a la niña. Porque en el hogar nunca se dieron esa clase de ejemplos, al parecer. Eso sí, obviando la sencilla premisa de que la responsabilidad de levantar a la niña siempre fue compartida, para empezar. La progenitora, quien también fue niña alguna vez, siente por igual y en carne propia los complejos que aquejan a su hija. Su esposo acostumbra a mirar otras mujeres «mejor dotadas» con ojos lascivos. Resuelve que quisiera ofrecerle a su hija un mejor futuro emocional y sentimental, uno al que ella nunca tuvo acceso. Le implora a su marido a que lo considere siquiera. Que lo piense detenidamente. Que lo haga por el amor a su hija. Que no le deje sufrir, le dice. Y el ruego surte su efecto deseado. El papá accede, eso sí, en contra de su voluntad. Lo hace porque adora con todo el corazón a la niña de sus ojos, y porque quiere que ella sea feliz, una vez más.

Y así discurren las cosas, tal como están concebidas en este momento. La familia lleva a la joven con el cirujano plástico. El profesional le enseña a la chica y a la familia fotos de otras mujeres a quienes ha intervenido. Capaz hasta le toma fotos al busto de la muchcha y le realiza «photoshop» para que visualice las posibilidades, animándola así a la cirugía a pesar de los riesgos que implica. Es por ello que la joven decide someterse al escalpelo y el procedimiento transcurre libre de incidencias. Ahora porta unos senos acordes a sus deseos. Unos que resultan de mayor atracción para los del sexo opuesto. Ya no siente envidia, ni pena por su autoestima. Pero a su espalda las demás muchachitas murmuran: «fulanita se ha operado los senos», dicen ellas. La cosa ha ocurrido sin ninguna clase de naturalidad. Se cumplió con el objetivo esperado pero ahora deberá vivir en lo sucesivo con el estigma social que ello implica. «Ella es una chica plástica, de esas que andan por allí», cantaría Rubén Blades. De ahora en adelante, cada vez que se sienta insegura no le preocupará someterse al bisturí, una vez más, para resolver conflictos de autoestima.

Adelantemos el calendario 20, 30 ó 40 años hacia el futuro.

Mismo escenario que acabo de relatar. La sociedad no ha cambiado. Si acaso se ha vuelto peor, más perversa y sexualizada. Porque para allá es que nos dirigimos sin lugar a dudas. El sexo vende y mueve a las masas, en tanto que la pérdida de los valores sociales es la marca definitiva de este milenio. El padre ahora no lleva a la niña con el cirujano plástico. Ahora la lleva con el «Terapista Genético». Este otro profesional tiene una formación completamente diferente y particular. La examina y, con una toma de video en tiempo real con una Tablet, utilizando una Aplicación especializada, le muestra los resultados anticipados en modo de «realidad aumentada», quedando ella más que contenta y complacida. Termina por acceder al procedimiento. Y es entonces cuando el especialista le inyecta un coctel de enzimas, ácidos nucleicos, cofactores y vectores virales. El secreto de la «salsa» es una enzima conocida como CRISPR-Cas9, perteneciente al grupo de las Caspasas. Proteínas capaces de simular el proceso de «Cortar, Copiar y Pegar» de los programas informáticos, pero con el ADN humano. La secuencia genómica de la joven es alterada mediante este tratamiento, y en el transcurso de los meses venideros logra de manera gradual su transformación deseada. Nadie notó algo fuera de lo normal. No se dijo dijo algo al respecto. Todo ocurrió de manera «natural» y milagrosa. La chica, que en principio era «planchita», ahora exhibe unos senos que se parecen a los de Kim Kardashian, o los de la madame que esté de moda para ese momento.

Este cuento es tan viejo como la historia de Pinocho. Pero la tecnología ha avanzado lo suficiente para la época actual, que hemos adquirido el poder de conceder los deseos, atribuible a la proverbial «Hada Azul» de la historia. Podemos hacer que todo estos suceda hoy mismo. Nos limita el estado actual de las investigaciones al respecto. Estamos interesados, por ahora, en curar enfermedades de verdad. Ya lo logramos con la Hemofilia A y B (Rangarajan et al. NEJM; 2017 y George et al. NEJM; 2017). Lo único que nos detiene de destapar la caja de pandora son una serie de tratados y de legislaciones internacionales. Letras, papeles y convicciones, pues. Pero en un mundo que hoy en día es altamente competitivo y polarizado, el prestigio de ser pioneros en un campo de la ciencia parece borrar cualquier límite razonables de la bioética. Investigadores chinos han reconocido haber efectuado estudios de edición genética en el ADN embrionario de dos gemelas idénticas (Jiankui et al. Nature; 2018). Específicamente con la intención de hacerles resistentes a adquirir en el futuro una posible infección por Virus de Inmunodeficiencia Humana. Es es una línea que actualmente se encuentra en investigación, pero en individuos que ya están infectados por VIH. No existen garantías de que esta clase de tratamientos posean efectividad alguna para resolver lo que se propusieron detener en un primer lugar los investigadores. Y muy importantemente, desconocemos los efectos adversos a largo plazo de dichas intervenciones. Esta clase de manipulación podría resultar en nuestra próxima gran era, la de «Revolución Genética», o quizá podría dar a lugar a nuestro apocalipsis como especie en este planeta. Las apuestas son muy elevadas. Por supuesto que ello se encuentra prohibido de hacer en embriones en Estados Unidos y Europa. Nuevamente, la legislación internacional nos limita, pero sólo de momento. ¿Por cuánto tiempo seguirá así? A medida que progrese la ciencia y se haga costumbre segura continuar haciéndolo, en la misma medida crecerá la opinión favorable del público por permitir este tipo de tratamientos, hasta para las indicaciones mas vanas que pueda uno permitirse considerar. Y he allí lo pertinente del caso de nuestra joven acomplejada por el tamaño de sus senos. ¿Hasta dónde estamos dispuestos a llegar como civilización, en nombre del Progreso de la Ciencia y de los Estándares de Vida?

Para poder elevar estos Estandares de Vida se requieren de avances continuos en los distintos campos de ciencia. Pero la ciencia se está volviendo cada vez más inconmesurable conforme pasan los años. Los estudios médicos requieren, por tanto, de constante adaptación y reformulación. Se conoce que el ritmo de crecimiento anual para publicaciones científicas ha presentado un crecimiento del 8-9% anual durante la década pasada (Bormann et al. J Assoc Inf Sci Technol; 2015). A esta tasa, el volumen de información biomédica se duplicaría cada 11 años aproximadamente. Pero las ciencias de la biomedicina son mucho más prolijas que otras ramas. Por la misma medida, el volumen de publicaciones en el área de las ciencias de la biomedicina tardaría apenas 73 días en duplicarse, en un estimado para el 2020 (Druss BG et al. J Med Libr Assoc; 2005). La viñeta y ejemplo de la Terapia Génica es tan sólo una de las tantas áreas de interés álgido que se encuentran en explosión académica para la actualidad, y que vienen a la mente de manera rápida. La reforma curricular es un de los mecanismos dirigidos a mantener siempre fresco el currículo, acorde con los avances en las ciencias y en el conocimiento. En la reforma curricular de los estudios médicos es imperativo no ignorar los hechos que están a la vista. Una reforma curricular, que se considere seria, debería abocarse de manera significativa a la enseñanza, no solo de los fundamentos de la genética, si no también de sus aplicaciones prácticas para la prevención, paliación o curación de las enfermedades.

Por supuesto que hay que reconocer los peligros evidentes. ¿Qué impide que esta clase de tecnologías no se utilice en un futuro con un fin siniestro?. Para crear a individuos mas serviles, por ejemplo. O personas diseñadas específicamente para subyugar de manera militar a otras naciones, con el propósito de preservar u obtener la supremacía mundial. Entonces hay que instruir a los alumnos decididamente sobre los asuntos prácticos de la bioética todo el tiempo. Especialmente ahora que transitamos por este campo minado de decisiones trascendentales para la humanidad. Nuestros egresados no pueden ser personas ajenas a estos conceptos de interés mundial. Y por tanto debemos explorarlos con detenimiento durante la formación del médico.

Otras líneas de acción son justas y necesarias. Requerimos de volver hasta lo básico: El control de las enfermedades tropicales reemergentes, conformadas por padecimientos que casi habían sido ya olvidados como Difteria, Tuberculosis y Malaria, no ha sido nuestro fuerte. Por decirlo de una forma eufemística. Y agreguemos al pote todas las nuevas enfermedades emergentes como Zika, Chikunguña y la Influenza pandémica, por ejemplo, para complicar el panorama aún mucho más. Es necesario fortalecer el sistema de enseñanza en Medicina Tropical, Enfermedades Infecciosas, Epidemiología y Salud Pública. Debemos promover que el deseo por servir en el sector público de la salud se vuelva a constituir, una vez más, en un estatus deseable para los profesionales médicos que egresan de nuestras universidades. Es inutil sortear estos obstáculos si no les enseñamos lo más elemental a nuestros estudiantes. A combatir y a erradicar a las infecciones que con mayor virulencia y resilencia hayan azotado a la humanidad. Pero en especial a nuestra nación, así como a otras naciones pobres.

El idioma Inglés se ha constituido internacionalmente en el lenguaje de facto de la ciencia. Tal como en su momento lo fue el latín para la leyes. Es evidente que en Venezuela el idioma oficial es el Español, y no el Inglés precisamente. Pero nada hacemos con formar a profesionales que no comprendan el lenguaje en el que están plasmados, por escrito, todos los hallazgos contemporáneos y de interés para nuestra profesión. Como mínimo deberían poder adquirir la capacidad de comprensión escrita hasta un nivel instrumental avanzado. Y por ello se requiere de mucha instrucción en el idioma. Mucho más que un único período semestral durante toda la carrera. De ser posible, se requiere de un período académico, por año formativo, para alcanzar alguna competencia que se considere significativa en este sentido. Pero asumamos que como mínimo tres períodos académicos serían suficientemente razonables. Un nivel de aprendiz, intermedio y otro de avanzado. Luego soñaremos con que el estudiante pueda escribirlo a nivel técnico. Eso podría ser un objetivo para los estudios de Cuarto nivel. De esta manera se reducirían las barreras para publicar en revistas científicas de circulación internacional y/o de alto impacto científico.

El crecimiento vertiginoso de la información biomédica es indetenible, como ya lo hemos relatado anteriormente. La velocidad de actualización se volverá tan acelerada, que no será suficiente con asistir a los congresos anuales de medicina general o de la especialidad preferida para estar a la vanguardia. Para complicarlo todo, estamos por iniciar la formación de la primera generación de personas que crecieron con un dispositivo móvil celular en la mano, desde que nacieron. Esta generación consume toda su información en línea, a través de las redes sociales, transmisiones digitales de videos a demanda y del Internet. Y la proliferación de sitios en línea que diseminan información de carácter falso o de poco rigor científico ha experimentadoun crecimiento inusitado, a la par con el crecimiento de las fuentes mas confiables de literatura científica legítima. ¿Dónde buscarán o encontrarán nuestros jóvenes profesionales la información de mayor pertinencia y relevancia para el cuidado de sus pacientes?. Requerimos de instruir al futuro médico en las técnicas de la Medicina Basada en la Evidencia, para así sustentar una práctica de atención sanitaria basada en la procura de la información con mayor actualización y de mayor calidad metodológica para el momento. Y para su aplicación tomando en consideración las preferencias de los pacientes, sugún sus necesidades.

Es importante hacer todo esto de tal manera que pueda ser fácilmente accesible para los estudiantes. Toda formación debe estar disponible en línea, a través de portales, redes sociales verificadas y aulas virtuales. De esta manera pordemos apoyar inclusive hasta los profesionales egresados en su práctica profesional mediante modalidades de aprendizaje «justo a tiempo» (Del inglés Just in Time). La información provista deberá ser vetada y actualizada por profesionales experimentados, utilizando criterios de medicina basada en la evidencia. Y es preferible que este acervo digital sea curado y preservado en infraestructura y servicios gratuitos en la nube fuera de la plataforma de La Universidad del Zulia, por cuanto es notablemente inestable en este momento, y el futuro no luce seguro para las telecomunicaciones en Venezuela. Unicamente la telefonía celular ofrece cierto nivel de confianza. A la Facultad de Medicina le convendría realizar alianzas operativas con las operadoras de telefonía celular nacionales para brindar acceso de internet rápido dentro de las premisas de la facultad. Aún cuando estos convenios serían del ámbito de la Universidad, y no de sus dependencias, no tiene nada de malo considerar esta opción de manera independiente. Los procesos universitarios son particularmente lentos y propensos a progresar de manera inconstante.

Otros aspectos deberían ser considerados seriamente. El auge de la Telemedicina; La Cibernética, Robótica y Bioingeniría; La Inteligencia Artificial y las Redes Neurales; El estudio y comprensión de ciencias «ómicas» de la Biología Celular (Genómica, Proteómica, Metabolómica, Microbiómica, entre otras). Ningún aspecto debe ser descuidado o pasado por alto. Todo tiene interés para la futura práctica de la medicina moderna. La venidera reforma curricular de los estudios médicos en la Universidad del Zulia debe dirigir un mayor énfasis en la incorporación de todos los conocimientos relevantes que a futuro se vislumbren como posibles o seguros. La alternativa es convertirnos en irrelevantes y desconocidos. Iletrados funcionales, tal como la sociedad, en una proporción significativa, percibe a los Médicos Cubanos o a los Médicos Comunitarios Integrales. Miremos entonces el terreno ardiendo del vecino, y pongamos las bardas en remojo. Hagamonos entoces eco de dichas necesidades.

Es imperativo también, en la misma medida, contibuir a la formación de hombres y mujeres dotados de una buena naturaleza humana. Porque nada hacemos egresando a genios que desconocerían el principio más básico de la humanidad: El amor por el prójimo. Ser buena persona y ser médico es sinónimo, una unión indisoluble. Es como la mantequilla y el pan. Vivimos en una sociedad que se ha venido envileciendo de manera paulatina, a medida que se deteriora la situación general del País. No podemos si no sentir en este momento, y con mayor pertinencia, las palabras sabias del Libertador Simón Bolívar: “Moral y Luces son nuestras primeras Necesidades”. Y así mismo debemos proceder con los estudios médicos en el Zulia y Venezuela. Debemos formar a los individuos iluminados, pues allí esta descrito en el mismo nombre de nuestra gloriosa institución LUZ: Después de las nubes el sol.

Ignorar todo esto comprometería nuestro futuro venidero como nación. En estos momentos, en la Escuela de Medicina de LUZ, nos encontramos en la fase final de la aprobación de una reforma curricular que tomó más de una década realizar prácticamente en trabajo de planificación y papelería. Sin embargo, ya graduamos a la primera promoción formada bajo este currículum. Otros resultados, directos e indirectos, han sido lentos de obtener. Especialmente en crear un ambiente de conciencia de que las ciencias médicas deben de adoptar un sistema de formación y evaluación basada en competencias, y no la simple transferencia de conocimientos. Y es así que tenemos nuevamente el mandato de reformulación encima.

Hay que adoptar una dispoción de manos a la obra con esto: Renovación constante y frecuente. La situación-país de Venezuela muestra en la actualidad señales de atraso significativo en el continente. Donde en otrora eramos los primeros, ahora observamos con lamento la parálisis y el retroceso del progreso. Sólo persiste una única certeza: De que sortearemos este abismo vacuo solamente si mps esmeramos en la formación adecuada de los profesionales del mañana. Los individuos de LUZ. Quienes que nos relevarán en el trabajo arduo que nosotros no pudimos concretar, y que tristemente les habríamos delegado para la posteridad.

No debemos nuca descansar en este trabajo.

“Nunca pienso en el futuro, llega demasiado pronto”

Albert Einstein