Evaluamos la evidencia sobre el uso de alcohol isopropílico administrado a manera de aerosol inhalado, en el tratamiento del edema agudo pulmonar.

Escenario

Recientemente fui abordado por algunos de mis estudiantes del posgrado de Medicina Interna, quienes me increparon acerca de la utilidad del alcohol isopropílico admistrado en aerosol inhalado para el tratamiento del edema agudo pulmonar. Esto motivó a una revisión y búsqueda de la literatura para evaluar la eficacia y seguridad de este tratamiento en tal condición de salud.

La estrategia de búsqueda fue sencilla y mediante el buscador de Google.

  • términos de búsqueda: “inhaled alcohol in pulmonary edema

Los resultados obtenidos demostraron que la evidencia científica es mayormente de tipo no sistematizada y de pobre calidad. Sin embargo, antes de describirla, recapitulemos acerca de los beneficios potenciales del tratamiento.

¿Para qué y porqué?

Durante el edema agudo pulmonar, las fuerzas hidrostáticas del capilar pulmonar superan a la presión alveolar, conllevando a transudación de fluido desde el plasma hacia el espacio alveolar. Inicialmente, la presencia limitada de fluido en los alvéolos es relativamente bien tolerada, en tanto que el paciente presenta tos irritativa. A medida que empeora el problema, la mezcla de este fluido con el aire conlleva a la formación progresiva de espuma. Esta tiende rápidamente a ocupar la luz alveolar y, posteriormente, bronquios y tráquea. Esto dificulta el ingreso del aire oxigenado que proviene de cada inspiración, causando sofocación y la muerte de manera eventual. 1

Durante la década de los años 50s del siglo XX aún no habían sido descubiertos los diuréticos de asa. Tomaría más de una década la invención del Acido Etacrínico, el primero de su clase. 2 El manejo convencional del edema agudo pulmonar consistía en aquel entonces en la administración de sedativos de tipo opiáceos, posición de Fowler, y ventilación a presión positiva de la vía aérea. 3

Síntesis de la evidencia

Luisada (1950), demostró en estudios con animales el efecto beneficioso del alcohol etílico inhalado al contrarrestar la formación de espuma dentro de la vía aérea. 4 Este hecho sería corroborado eventualmente mediante un reporte seriado de casos clínicos en seres humanos. 5

No obstante, los métodos pioneros de Luisada y colaboradores fueron muy rudimentarios en un inicio. Gootnick y colaboradores (1953) desarrollaron una técnica de entrega de vapor de alcohol aerosolizado, muy similar en principio al que se utiliza hoy en día en terapia respiratoria, y lo utilizaron en el tratamiento de pacientes con edema agudo de pulmón, obteniendo resultados alentadores. 3 Sin embargo, la experiencia con este agente se limitó a reportes de casos clínicos, en tanto que nunca se realizó un estudio controlado para evaluar su eficacia y seguridad para esta indicación. A partir del descubrimiento de los diuréticos de asa y, posteriormente, de nuevos tratamientos de la insuficiencia cardíaca, se dió paso a una nueva era del manejo terapéutico del edema agudo de pulmón. De tal manera que fueron quedando rezagadas todas aquellas medidas de utilidad y evidencia científica no sistematizada o anecdótica (eg. Sangría blanca, flebotomía, etc…)

Por otra parte, la utilización de aerosoles de alcohol inhalado no es una medida terapéutica libre de inconvenientes.

Efectos adversos

El uso recreacional de alcohol etílico ha demostrado que la intoxicación podría ser un problema potencialmente grave. 6 Además, los gases del alcohol nebulizado son potencialmente inflamables en presencia de una fuente de fuego directo, chispa o, posiblemente, estática eléctrica (dependiendo de la concentración de alcohol en la mezcla). Por tanto, el peligro de incendio y de quemaduras de la vía aérea, cara u otras zonas corporales siempre deberá motivar precaución a la hora de prescribir este tratamiento. Por otra parte, el acohol inhalado tiende a secar las mucosas del epitelio respiratorio, y ello predispone a la aparición de infecciones del tracto respiratorio. Con frecuencia, estas suelen ser debidas por patógenos nosocomiales y de mal pronóstico. 3 Por último, la exposición repetida y crónica a este tipo de inhalantes ha sido reportada como causante de cambios inflamatorios persistentes y de fibrosis en las vías aéreas, con el potencial de inducir insuficiencia respiratoria, infiltrados pulmonares y hemoptisis. 7

Conclusiones y Recomendaciones

ALCOHOL INHALADO EN EDEMA AGUDO PULMONAR

Utilidad de caracter anecdótico. Potencial para efectos adversos graves. Calidad pobre de la evidencia científica disponible. Se recomienda evitar, o utilizar con precaución como medida de último recurso, en ausencia de otras opciones terapéuticas viables.

Referencias


  1. Parissis, J. T., Nikolaou, M., Mebazaa, A., Ikonomidis, I., Delgado, J., Vilas-Boas, F., … Follath, F. (2010). Acute pulmonary oedema: clinical characteristics, prognostic factors, and in-hospital management. European Journal of Heart Failure, 12(11), 1193-1202. doi: 10.1093\eurjhf\hfq138
  2. Lang, H. J., & Hropot, M. (1995). Discovery and Development of Diuretic Agents. En Diuretics (pp. 141-172). Springer Berlin Heidelberg. doi: 10.1007\978-3-642-79565-7_4
  3. Gootnick, A., Lipson, H. I., & Turbin, J. (1951). Inhalation of Ethyl Alcohol for Pulmonary Edema. New England Journal of Medicine, 245(22), 842-843. doi: 10.1056\nejm195111292452202
  4. Luisada, A. A. (1950). Therapy of Paroxysmal Pulmonary Edema by Antifoaming Agents. Circulation, 2(6), 872-879. doi: 10.1161\01.cir.2.6.872
  5. Luisada, A. A., Goldmann, M. A., & Weyl, R. (1952). Alcohol Vapor by Inhalation in the Treatment of Acute Pulmonary Edema. Circulation, 5(3), 363–369. doi: 10.1161\01.cir.5.3.363
  6. MacLean, R. R., Valentine, G. W., Jatlow, P. I., & Sofuoglu, M. (2017). Inhalation of Alcohol Vapor: Measurement and Implications. Alcoholism: Clinical and Experimental Research, 41(2), 238-250. doi: 10.1111\acer.13291
  7. Blow, B. J., Ge, Y., & Safdar, Z. (2012). Respiratory failure, lung infiltrates, and hemoptysis in a woman with chronic isopropyl alcohol inhalation. Therapeutic Advances in Respiratory Disease, 6(3), 189-193. doi: 10.1177\1753465812439616